Iquiqueña que estuvo en cuarentena en China: “Yo llegué a Chile y lo único que hicieron fue timbrar mi pasaporte”

Iquiqueña que estuvo en China criticó protocolos de salud por COVID-19.
Iquiqueña que estuvo en China criticó protocolos de salud por COVID-19.

Catalina Figueroa Maldonado tiene 16, es fanática del K-Pop y tenía hace mucho tiempo metida la idea de irse de intercambio, claro está, a algún país asiático. “Entonces estaba ambientada mucho en ese ambiente y siempre quise irme de intercambio a Corea o algún país oriental. No me gustaba Europa ni Estados Unidos”, dijo a Prensa El Morrino la adolescente.

Investigando, esta iquiqueña averiguó que la mejor opción para hacer intercambio era China, ya que en otros países perdería el año escolar. “En Japón perdía el año escolar, así que decidí que fuera China ya que me permitía seguir o terminar el año escolar antes de partir”, relató..

-¿Cómo buscaste la oportunidad de ir a China?

-Mediante el trabajo de mi papá, tenía la posibilidad de acceder a una beca de AFS (Programa de Intercambio Escolar). Originalmente quería Corea pero no estaba. Me puse en contacto con ellos y pregunté si era posible aplicar a a beca y ellos dijeron que sí. Me entregaron las herramientas y finalmente me eligieron. El intercambio duraba 10 meses. Comencé en abril la postulación digital y la terminé en agosto del 2018. Me llamaron en diciembre del 2018 para ser entrevistada y a mediados de enero del 2019 me dieron la aprobación, para viajar con el programa AFS en el mes de agosto. Me enviaron a la ciudad de Changzhou – Jiangsu junto a mi familia anfitriona.

China y el coronavirus

Sobre la vida en China, la joven confesó que lo que más le impactó es que todos se levantan como mínimo a las 6 A.M. También quedó impresionada con la gran carga académica que tienen desde muy temprana edad todos los estudiantes chinos. Señala que antes del brote del COVID-19 en ese país, vivía una vida “muy libre”, aunque todo cambió a partir de enero cuando empezaron los primeros casos de esta pandemia, que actualmente tiene 304 mil casos de contagiados en todo el mundo con más de 13 mil muertes.

-¿Cómo se vivió la llegada del Coronavirus a tu provincia?

-Mi provincia fue una de las ultimas en infectarse. Al principio no le dieron importancia. Nadie hablaba del caso, pero cuando los contagios fueron aumentando, las autoridades comenzaron a preocuparse y empezamos a tener reclusión. Pero en diciembre nadie tenia idea de que era lo que pasaba realmente. No salí por alrededor de 3 semanas. Mi familia anfitriona no salía, solo supermercados y algunos insumos médicos. Cuando llegó el virus a mi provincia, el 25 de enero aproximadamente, fue preocupante porque el primer día fueron 10 contagiados y al otro eran 60 y eso me asustó mucho. Luego de dos semanas de la llegada del virus comencé a hablar con mis padres por la posibilidad de volver a Chile, pero AFS Chile no me daba respuestas y no teníamos una comunicación fluida. Los AFS de otros países tenían mejor comunicación con sus intercambios, pero a mi me costó mucho poder entablar comunicación fluida con ellos. Todo fue a través de mis padres y ellos a mi. En China existe mucha censura, lo que me generaba demasiadas dudas. Me quedaban 5 meses aún y no me quería devolver a Chile, pero comenzó a ser una opción muy posible (el volver), porque todo comenzó a aplazarse y estaba muy aburrida en casa.

Aunque le quedaban aún cinco meses de su intercambio, la joven explicó que el 7 de febrero empezaron a devolver a todos los estudiantes internacionales, a sus países de origen. “Llegamos a Shanghái y allí nos controlaron por el virus y nos embarcaron en un vuelo a Paris y luego a Santiago de Chile”.

-¿Qué piensas sobre tu arribo a Chile y el tratamiento dado a tu caso?

-Pienso que mi arribo fue irresponsable por parte de las aduanas y las policías. Yo llegué a inmigración y dije que venia desde China (venía con mascarrilla) y lo único que hicieron fue timbrar mi pasaporte. Aduana tuvo la misma respuesta. Entré en la fila y solo me revisaron las maletas por las cámaras de revisión y luego salí. Hubo un caso muy mediático (de otra estudiante) porque ella publicó su situación, pero yo llegué sin ningún tipo de protocolo del que estaban hablando. No se cumplió ni cuando llegué a Iquique. El protocolo se realizó luego de muchos días de estar en Iquique y solo se puso en conocimiento cuando a un amigo de mi mamá, que también viajó a China, lo controlaron. Fue él quien dijo que había otra persona arribada hace semanas a Iquique sin ningún tipo de seguimiento. Creo que son un poco descuidados y eso es preocupante como ciudadano.

Protocolo

Una vez arribada a la ciudad, Catalina contó que la autoridad sanitaria la contactó a través de una tercera persona. Reveló que quedó sorprendida con la simplicidad del protocolo ocupado en su caso, siendo que estuvo expuesta más de tres semanas en el país donde se inició la pandemia del COVID-19. “Cuando nos contactaron por intermedio de nuestro amigo de la familia, solo nos llamaron por teléfono, me fueron a ver a la casa y me tomaron la temperatura por láser, desde una distancia algo lejana según lo había visto en protocolos en China. Me dijeron: “si sales usa mascarilla”, en ningún momento me dijeron que no saliera de mi casa y solo me llamaban para ver como estaba mi temperatura”, expresó.

-¿Qué te pareció el protocolo?

-Como familia nos indignó el manejo que tuvo la Seremi de Salud de Tarapacá, aún sentimos que no fue adecuado el tratamiento sobre la llegada de alguien que estuvo viviendo cinco meses con un constante riesgo de contagio en plena China. Esto es solo parte de la buena suerte que tuve al estar en el país, que es la zona cero para esta pandemia del coronavirus, que tanto ha afectado al planeta.

PADRES

La madre de Catalina, Jennifer Maldonado A, aseguró que agradece la suerte que tuvo su hija al no contagiarse de esta peligrosa enfermedad. Declaró que aún se sienten “confundidos” con el manejo de las autoridades. “Yo agradezco que nada de lo que pudo haber pasado, realmente no haya pasado. Estuvimos realmente muy preocupados por ella y hasta su llegada, nunca pensamos que los protocolos se hayan pasado por alto y solo hasta cuando un amigo nuestro fue tratado como proveniente de un lugar de contagio, nos pudimos dar cuenta. Estamos muy agradecidos de la vida por lo sucedido con nuestra hija, pero estamos algo confundidos con el manejo de las autoridades chilenas por el nulo protocolo”, advirtió.

 

 

Ricardo Palma Chef Aymara: En busca de los sabores y aromas ancestrales de su pueblo

Ricardo Palma, iquiqueño, nació el 20 de abril del 76, en una humilde población del puerto nortino,  en tiempos donde esta ciudad era mucho mas pequeña.

¿Dónde creciste?

Me crié en un lugar humilde, en donde mis padres vivieron separados y mi madre trabajaba a dos turnos para poder darnos el alimento. Ella Vendía empanadas, pan amasado en las canchas de futbol de la ciudad.
De vez en cuando viajábamos a Laonzana, pueblo de a quebrada de Tarapacá, en el cual creció mi madre.

¿Cuál es tu relación con las festividades del mundo Aymara?

Siempre hemos participado de las fiestas patronales y pascuas.
Ahí aprendí del Piringo, la Calapurca, el Picante de Conejo, el Pan Amasado.
Bailábamos y cantábamos en familia. La recuerdo de mucho esfuerzo.
Nuestra chacra, herencia de mi abuelo, nos fue dando sustento suficiente con el tiempo.
En Puchurca (Caserío, en la quebrada de Jellajella, departamento y provincia de Tarapacá, y á 61 kilómetros de este pueblo, y por donde penetra la quebrada de Coscaya, cerca del pueblo de Mocha.), cerca de Laonzana, vivía mi abuelo; luego, con el tiempo mi familia se trasladó a Laonzana.

La Gastronomía como un descubrimiento y desafío personal

Mis primeros pasos en la gastronomía…(piensa un poco antes de responder)
Nunca, cuando fui estudiante, se me ocurrió ser cocinero. Fue por necesidad.
Todo lo que yo se sobre cocina, en la vida, me lo ha enseñado mi madre.
Sin tener estudios formales, he llegado a impartir mi conocimiento sobre la gastronomía andina y Aymara.
Nunca fui muy bueno para los estudios y decidí dejar la escuela.
Buscando que hacer, para no desilusionar a mi familia, mi tío Orlando tenia un restorán en el terminal agropecuario de Iquique. El me ofrece trabajar como ayudante de cocina y copero.
Limpiar pisos, comprar insumos, lavar platos, copas, vasos, tenedores, cucharas y cuchillos pero sin intención de comenzar a cocinar. Hasta que un día cualquiera me tocó ver como trabajaban los maestros cocineros. Ahí comencé a preparar las entradas y ensaladas.

¿Quiénes fueron tus maestros?

Tuve la enseñanza de maestros como pedro veliz, chef del hotel Arturo Prat. Carlos Carmona, maestro del Portofino, una picada que ya no existe en la ciudad. Fue un proceso muy romántico entre la cocina y mi vida como Aymara.

La terquedad me llevó a ingresar a hotel Terrado y comenzar mi carrera como chef. Muy joven y sobre todo con la enseñanza de la vida nada más.

La cocina ancestral Aymara y Mi Madre

Siempre en mi recuerdo estaba la cocina de mi madre. Ella me ha heredado la sazón, siempre ha sido mi referente y aun hoy.
Hasta hoy la consulta a mi madre es muy importante cuando tengo dudas sobre la cocina. Eso hace que mi madre no pierda la magia que tiene y que me entrega. Es una interacción que me permite, siempre que puedo, agradecerle a ella lo que hasta ahora hago.
Comencé a buscar mis orígenes Aymara y en el camino investigué sobre los pueblos y todos mis familiares en toda la región de Tarapacá. En las quebradas y el altiplano.

Las preguntas siempre me rondan la cabeza y hacen que imagine los sabores y los aromas de los pueblos. De mis pueblos ancestrales.

La búsqueda y la promoción de nuestra cocina ancestral

Con el tiempo me di cuenta de que las comidas que la gente conoce son las típicas comidas de fiestas patronales, de ferias. De turismo típico. Lo que me llevó a buscar en la cocina de las mamitas en los pueblos de mi tierra. Eso ha creado la necesidad de comunicar todo el saber andino mediante la creación de mi primer libro de recetas andinas en calidad de chef Aymara (nombre que me fue conferido por mis pares), libro que gestamos con un grupo de amigos como lo son Marcelo Espinoza, periodista y fotógrafo, José Zúñiga, Merxes San Martin, que es primo y con ellos logramos nuestro primer desafío referente a la puesta en valor de mis ancestros, de las cocinas ancestrales y de toda la magia que en esos fogones y ollas residen.

¿Sientes que algo falta en tu camino como Chef Aymara?

Nos falta mucho por hacer y por investigar. Necesitamos darle la importancia que se merece una cocina tan importante como lo es la Aymara.
Mi madre es mi inspiración de manera categórica, también Rubén Tapia, quien me incentivó a hacer cosas por mi cocina. Carlos Beltrán, Chef Mapuche, Juan Manuel Pena Passaro también.

La cocina andina en estos días.

Mi cocina es de fiesta, es de compartir y celebrar. Se rodea de alegría.
A nosotros, los cocineros, nos falta el valor de los productos recibidos de manos del agricultor andino, el valor al campesino, a los criadores de ganado, cultivadores de papa, los que crean la papa chuño, los que pelan el maíz.
En el norte somos pocos los cocineros que rescatamos de verdadera manera nuestra identidad culinaria.
Debemos dejar el interés personal y buscar el interés colectivo.
Uno de los principios de la cosmovisión Aymara en la cocina andina es el Ayni (reciprocidad) dar antes de pedir. El pensar en el otro y eso ahora se deja de lado. He visto envidias y eso es malo en nuestro mundo.
Yo quiero entregar mi vida a la cocina y sobre todo a la cocina Aymara. Entregarme a los Sabores y Aromas de mi pueblo.